Hans Poelzig (1869-1963) fue considerado en el primer tercio del siglo XX uno de los arquitectos más importantes de Alemania, mucho antes de que la Bahaus y arquitectos como Gropius o Van der Rohe adquiriesen notoriedad internacional. Poelzig es conocido por su incursión en diferentes ámbitos del panorama artístico y cultural alemán, como la pintura, la arquitectura, la enseñanza e incluso la escenografía de teatro y cine. Su faceta más desarrollada fue la arquitectónica, pues trabajó prácticamente todos los ámbitos de esta disciplina: la casa privada, el urbanismo, la arquitectura industrial, los grandes almacenes, edificios administrativos, teatros, cines, parques feriales y edificios para la radio. Dos importantes ejemplos que aún perduran de su obra son la ex – sede administrativa de la I.G. Farben, actualmente la Universidad de Frankfurt, y la sede de la Radio en la Masurenallee de Berlín.
Poelzig estuvo estrechamente relacionado con la Academia Prusiana de las Artes, de la que llegó a ser vicepresidente en 1932. Sin embargo se retiró al año siguiente por acusaciones de carácter político y por la llegada al poder de los nacionalsocialistas, responsables del final de su actividad profesional. Por esta razón se le considera el arquitecto representativo de la República de Weimar. Ideológicamente no se identificaba ni con el ala conservadora ni tampoco con el movimiento moderno radical, aunque participó en proyectos de vanguardia como la ‘Exposición Internacional de Arquitectura’ de Weißenhof de Stuttgart.
En lo que se refiere a la organización de volúmenes y el tratamiento de las superficies de sus edificios, los proyectos de Poelzig eran reconocibles siempre como trabajos individuales. En su efecto plástico, su peso específico y sus pieles vibrantes de fachada se distinguió claramente de los llamados clásicos modernos, como Walter Gropius o Mies van der Rohe. Entre otros aspectos hay uno específico que hoy en día hace interesante la obra de Poelzig. Fue un maestro en diversos ámbitos del arte. Fue un dibujante expresivo, un pintor, cuyas pinturas al óleo en algunos aspectos parecen anticipar la pintura de acción y fue un apasionado del teatro, del cine y de la música. Poelzig no rechazó construir escenarios para películas y diseñó decoraciones para el teatro.






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